La Ley de Movilidad imposibilita la integración de Uber al Estado
La plataforma de Uber México mencionó que de aprobarse las reformas a la Ley de Movilidad en el Estado, promovidas por el gobernador Carlos Joaquín para regular las plataformas digitales mediante concesiones y no a través de permisos, la empresa no podrá operar en Quintana Roo.
Por lo que pidió al Gobernador dar marcha atrás a la reforma pactada con el Frente Único de Trabajadores del Volante FUTVQROO, y respetar la expresión ciudadana que aboga por la operación de Uber, para apegarse a los criterios de la Comisión Federal de Competencia Económica Cofece y de la Suprema Corte de Justicia de la Nación SCJN, que establecen que las plataformas digitales deben ser reguladas como una modalidad diferente de transporte público.
El 14 de junio fue publicado en el Periódico Oficial del Estado el dictamen mediante el cual se aprobó la nueva Ley de Movilidad del Estado que permite, entre otras cosas, la entrada de esta aplicación y la creación del Instituto de Movilidad. Ese mismo día, los Sindicatos de Taxistas dieron a conocer que Carlos Joaquín había presentado una iniciativa de reforma a dicha ley, como parte de un convenio previo entre ambas partes.
Fernanda Reséndiz, gerente de comunicación de Uber-México, celebró la aprobación de la ley, pero subrayó que tiene diversas limitaciones en la operación, una de ellas, es que, el pedir la concesión y no el permiso implica no dar un trato diferenciado a las Empresas de Redes de Transporte ERTs, respecto al transporte público, debido a que un taxista tiene que invertir más de 40 horas a la semana para contar con los permisos necesarios y un conductor de Uber, que lo utiliza como un ingreso adicional, en ocasiones no llega a cumplir las horas estipuladas.
Por último, Reséndiz puntualizó
“La ventaja de la economía colaborativa es que cualquier persona puede apretar un botón y tener una oportunidad de auto empleo (…) un sistema de concesiones lo que hace es buscar, la profesionalización del servicio o poner barrera a la entrada para personas que lo utilizan como un complemento a sus ingresos, en tanto que no conducen más de 40 horas a la semana con la aplicación (…) Son también barreras o controles artificiales a la oferta y la demanda que terminan por afectar a los usuarios, porque conducen invariablemente a aumentar los tiempos de espera y a elevar las tarifas. Es una afectación directa a la operación, a los socios conductores y a los usuarios”